4

Runas Tahm Kench

El Rey del Río • Platinum+
0,3 %
% Selección
53,4 %
% Victorias
0,1 %
% Bloqueo
7,9 mil
Partidas

Fuerte contra

73,6 %
166
65,2 %
144
57,6 %
1357
56,0 %
650
55,5 %
939

Débil contra

43,6 %
122
44,0 %
235
47,4 %
417
48,8 %
135
49,7 %
512

Hechizos de invocador

55,5 %
2868 Partidas

Objetos iniciales

53,8 %
7335 Partidas

Objetos escenciales

56,9 %
772 Partidas

Objetos de juego tardío

67,2 %
100,0 %
100,0 %

Prioridad de habilidades

Q
W
E
57,4 %
2415 Partidas
1
4
5
7
9
 
2
8
10
12
13
 
3
14
15
17
18
 
6
11
16
 

lolvvv Runas Tahm Kench

Runas Tahm Kench

opgg Runas Tahm Kench

Mayor tasa de selección

14,2 %

Valor

Inspiración

Offense
Offense
Defense
Offense
Flex
Flex
Offense
Flex
Flex

Mayor tasa de victoria

53,3 %

Valor

Inspiración

Offense
Offense
Defense
Offense
Flex
Flex
Offense
Flex
Flex

Tips para aliados

Como apoyo, tu principal función es proteger a tus aliados más vulnerables. ¡Ten muy presente el alcance y el enfriamiento de Devorar y posiciónate en función de ello!

Piénsate muy bien cuándo usar la activa de Piel gruesa. A veces conviene usar el escudo pronto para no sufrir más daño, pero otras es más interesante la curación.

Tips para enemigos

Cuando veas que Runas Tahm Kench usa el escudo de Piel gruesa, no olvides que ha renunciado a la curación de la habilidad. No volverá a acumular vida gris hasta que termine el enfriamiento de Piel gruesa. ¡Aprovéchate de ello!

Si intenta hostigarte escupiéndote súbditos, intenta atacarlo justo después de que lo haga. Devorar estará en fase de enfriamiento y si no puede usarla contra ti, lo normal es que lleves la voz cantante en el enfrentamiento.

Runas Tahm Kench, al que se le han atribuido diferentes nombres a lo largo de la historia, es un demonio que viaja constantemente por las vías navegables de Runaterra, colmando su insaciable apetito con las desgracias ajenas. Pese a su aspecto cautivador y pomposo, deambula por el mundo físico como un vagabundo en busca de una presa incauta. Su lengua, poderosa como un látigo, es capaz de aturdir incluso a un guerrero con armadura pesada desde una docena de pasos; caer en su ruidoso estómago implica precipitarse a un abismo del que no hay esperanza de regresar.