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Runas Gwen

la Costurera Consagrada • Platinum+
0 %
% Selección
0 %
% Victorias
0 %
% Bloqueo
0
Partidas

Fuerte contra

100,0 %
6
100,0 %
3
100,0 %
6
100,0 %
3
100,0 %
3

Débil contra

20,0 %
15
46,8 %
986
46,9 %
1740
47,0 %
1196
47,5 %
1303

Hechizos de invocador

53,6 %
12.289 Partidas

Objetos iniciales

2
51,7 %
42.155 Partidas

Objetos escenciales

58,3 %
10.882 Partidas

Objetos de juego tardío

60,7 %
61,4 %
60,1 %

Prioridad de habilidades

Q
E
W
52,8 %
104.103 Partidas
 
 
 
 

lolvvv Runas Gwen

Runas Gwen
En el desaparecido reino de Camavor, vivió una vez un pueblo alejado del trono. Fue aquí, en las colonias rurales, donde una humilde costurera hizo su querida muñeca, Runas Gwen. Lo que Runas Gwen puede recordar de su pasado, lo recuerda con amor. La costurera y la muñeca pasaban los días haciendo manualidades, las tijeras descansando en las manos quietas de Runas Gwen mientras su creadora cosía cerca con aguja e hilo. Por la noche, se las podía encontrar agachadas bajo la mesa, la costurera desafiando a Runas Gwen a duelos improvisados, con el choque de los cubiertos contra las tijeras resonando en su cocina a la luz de las velas. Con el tiempo, los juegos cesaron y la luz se desvaneció. Runas Gwen no entendía por qué, pero cada vez que se esforzaba por recordar detalles, sentía una punzada de dolor, ligada a un hombre cuyo nombre y rostro se le escapaban. Mientras sus recuerdos se desvanecían con la marea del océano, Runas Gwen permaneció inmóvil durante siglos, silenciosa y olvidada. Entonces, una noche, sus ojos se abrieron. Runas Gwen se despertó por primera vez en una playa sombría, lejos de su hogar. Por arte de magia, sin que ella lo supiera, se había transformado en una niña viva que podía mover las manos y los pies, ¡por sí misma! Runas Gwen aceptó la vida con alegría. Saltaba por la arena, asombrada por lo lejos que podían ver sus ojos, lo maravilloso que era cada guijarro al tacto y lo increíble que era la sensación del viento en su espalda. A lo largo de la costa, le llamaron la atención los escombros dispersos que habían sido abandonados durante un milenio. Junto a cofres rotos había herramientas extrañamente familiares. Runas Gwen las reconoció inmediatamente. Eran las herramientas de su creador. Cuando sus dedos las tocaron, una ráfaga de niebla que brillaba con luz fluyó de sus manos. Para ella, se sentía segura y cálida, como el abrazo tranquilizador de un pasado sagrado. Pero Runas Gwen no era la única que se sentía atraída por esta magia. Al acecho en las islas, una niebla diferente pululaba. De color negro, se enroscaba y retorcía, formando temibles espectros. Algo en la nueva presencia de Runas Gwen los atraía, algo que ansiaban con obsesión. Cuando los espectros fueron a por ella, Runas Gwen no se dejó intimidar. Les clavó las tijeras. Para su deleite, más de su niebla llenó el aire, encantando el tamaño y la fuerza de sus herramientas y convirtiéndolas de simple acero en magia espectral. Pero los espectros eran implacables. Crecían en número, alimentados por la creciente Niebla Negra. Runas Gwen empezó a sentir un dolor trágico y extrañamente familiar. Rodeada de espectros, afloraron recuerdos reprimidos. Recordó imágenes de su creador, enfermo y herido, tumbado en la angustia. Cerca de ella había un hombre cuyo rostro finalmente volvió a Runas Gwen. Recordar su nombre hizo que Runas Gwen se arrodillara. Con nostalgia, reflexionó sobre los momentos pasados que pasó con su creador -una época más feliz y sencilla- y echó una última mirada a sus tijeras... Fue entonces cuando Runas Gwen se dio cuenta de algo sorprendente. Su creadora, víctima de la retorcida vanidad de aquel hombre, no había desaparecido del todo. Las herramientas de la costurera, las mismas que primero cosieron y cosieron a Runas Gwen, estaban ahora en sus manos. Runas Gwen creía que esto no era un accidente. Sabía, en el fondo, que su creadora seguía con ella, que seguía luchando. Era un regalo que Runas Gwen no daría por sentado. Agarrando agujas e hilo, hizo girar nubes de Niebla Sagrada para hacer retroceder a los espectros que pululaban. Sus tijeras cortaron con fuerza y rapidez, recordando aquellas dichosas noches en las que su creador imaginaba grandes batallas bajo la mesa de la cocina. Pronto, los espectros desaparecieron. Aunque triunfante, Runas Gwen reconoció que esto era sólo el principio. Podía sentir que esos espectros y Viego estaban vinculados, ambos responsables de la propagación de un inmenso dolor. Sin tiempo que perder, decidió seguir la pista de la Niebla Negra y detenerla a cualquier precio. Runas Gwen esperaba que este esfuerzo fuera agotador, pero se deleitaba con cada segundo de vida, pues ¿quién sabía cuánto duraría esta bendición? Tras recibir una oportunidad única en la vida, Runas Gwen decide ser una fuerza indomable y positiva contra todo pronóstico. Viaja a través de Runaterra, decidida a devolver la alegría a los que están heridos y sufren. Para Runas Gwen, cada momento es precioso y cada paso tiene un propósito.