5

Runas Tahm Kench

El Rey del Río • Platinum+
0,2 %
% Selección
45,5 %
% Victorias
0,1 %
% Bloqueo
1,1 mil
Partidas

Fuerte contra

50,0 %
81
50,0 %
12
45,5 %
34
45,5 %
34
45,1 %
160

Débil contra

15,4 %
40
16,7 %
18
16,7 %
18
20,0 %
47
25,0 %
12

Hechizos de invocador

47,8 %
505 Partidas

Objetos iniciales

2
48,6 %
769 Partidas

Objetos escenciales

100,0 %
21 Partidas

Objetos de juego tardío

100,0 %
100,0 %

Prioridad de habilidades

Q
W
E
50,5 %
311 Partidas
1
4
5
7
9
 
2
8
10
12
13
 
3
14
15
17
18
 
6
11
16
 

lolvvv Runas Tahm Kench

Runas Tahm Kench

Valor

0 %
1 %
99 %
0 %
94 %
6 %
8 %
46 %
46 %
18 %
33 %
49 %

Inspiración

0 %
6 %
17 %
0 %
17 %
76 %
8 %
72 %
4 %
Offense
3 %
Offense
10 %
Defense
1 %
Offense
88 %
Flex
44 %
Flex
90 %
Offense
10 %
Flex
46 %
Flex
8 %

opgg Runas Tahm Kench

Mayor tasa de selección

4,8 %

Dominación

Inspiración

Offense
Offense
Defense
Offense
Flex
Flex
Offense
Flex
Flex

Mayor tasa de victoria

100,0 %

Valor

Inspiración

Offense
Offense
Defense
Offense
Flex
Flex
Offense
Flex
Flex

Tips para aliados

Como apoyo, tu principal función es proteger a tus aliados más vulnerables. ¡Ten muy presente el alcance y el enfriamiento de Devorar y posiciónate en función de ello!

Piénsate muy bien cuándo usar la activa de Piel gruesa. A veces conviene usar el escudo pronto para no sufrir más daño, pero otras es más interesante la curación.

Tips para enemigos

Cuando veas que Runas Tahm Kench usa el escudo de Piel gruesa, no olvides que ha renunciado a la curación de la habilidad. No volverá a acumular vida gris hasta que termine el enfriamiento de Piel gruesa. ¡Aprovéchate de ello!

Si intenta hostigarte escupiéndote súbditos, intenta atacarlo justo después de que lo haga. Devorar estará en fase de enfriamiento y si no puede usarla contra ti, lo normal es que lleves la voz cantante en el enfrentamiento.

Runas Tahm Kench, al que se le han atribuido diferentes nombres a lo largo de la historia, es un demonio que viaja constantemente por las vías navegables de Runaterra, colmando su insaciable apetito con las desgracias ajenas. Pese a su aspecto cautivador y pomposo, deambula por el mundo físico como un vagabundo en busca de una presa incauta. Su lengua, poderosa como un látigo, es capaz de aturdir incluso a un guerrero con armadura pesada desde una docena de pasos; caer en su ruidoso estómago implica precipitarse a un abismo del que no hay esperanza de regresar.